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Discurso político en tiempos de crisis. Análisis de los discursos del presidente chileno Sebastián Piñera durante su segundo mandato Cover

Discurso político en tiempos de crisis. Análisis de los discursos del presidente chileno Sebastián Piñera durante su segundo mandato

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|Nov 2023

Full Article

1. Introducción

Los discursos de un presidente siguen siendo un objeto de estudio que permite conocer los recursos retóricos de la política gubernamental de una administración; pero, a la vez, también constituyen un recurso hermenéutica que posibilita construir el marco cognitivo de un período histórico. Incluso este tipo de análisis entrega herramientas para comprender los grados de gobernabilidad, ya que evalúa la coherencia ideológica y programática de un gobierno.

En concordancia con lo anterior, metodológicamente la adopción de un enfoque cualitativo –con la pragmática de la cooperación textual y la lectura actancial de Greimas– se ha utilizado en este estudio como un método de análisis político. Esta opción cualitativa resulta un enfoque vigente no solo para el área de estudios comunicacionales (Randour et al., 2020), sino también acorde con la idea de incorporar nuevas herramientas a estudios del ámbito politológico que complementan el enfoque mayoritariamente cuantitativo de esa disciplina.

En este sentido, estudiar el discurso político no solo nos permite entender la propaganda de un mandato “que tiende a ser dominante y cuyo objetivo se orienta al convencimiento de los destinatarios, con el fin de lograr adhesión o una reacción favorable a los propósitos del emisor (…) con términos familiares y con símbolos cargados afectivamente” (Colle 2011, p. 59), sino también su contenido y propuesta ideológica, finalmente el legado histórico de un gobierno.

El objetivo de este trabajo es reflexionar acerca la idea de gobernabilidad durante el segundo mandato (2018–2022) del expresidente chileno Sebastián Piñera Echenique. Usando elementos del análisis greimasiano se analizaron catorce de sus intervenciones discursivas, poniendo énfasis en dos períodos particulares: un levantamiento civil ocurrido en octubre de 2019 y el desarrollo de la pandemia mundial de la COVID-19, durante los años 2020 y 2021. Los resultados revelan que las estrategias de emisión del presidente Piñera fueron coherentes con su programa de gobierno; sin embargo, la cooperación intertextual necesaria para una comunicación y posible identificación de mundos posibles con su receptor (“las familias chilenas”) finalmente no aconteció durante el período analizado, produciéndose un déficit de comunicación y gobernabilidad, especialmente en los períodos de crisis.

1.1.- Chile, la gobernabilidad como sinónimo de consenso

La gobernabilidad en Chile debe ser una de las temáticas más tratadas tras la reinstalación del sistema democrático en 1989. En aquel período de transición entre regímenes las amenazas a la gobernabilidad se definían como “enclaves autoritarios”1 (Garretón y Garretón, 2010) es decir, arreglos económicos y políticos heredados de las reglas institucionales establecidas por la junta militar de Augusto Pinochet tras sus diecisiete años en el poder. Una vasta literatura explicó los riesgos de aquellos “enclaves”, siendo considerados peligros latentes durante el período de los gobiernos de centro-izquierda, la Concertación de Partidos por la Democracia (1989–2010). No obstante, ni en aquel tiempo, ni en las dos administraciones de Michelle Bachelet (2006–2010 / 2014–2018) ni en el primer mandato de Sebastián Piñera (2010–2014) la gobernabilidad se vio realmente cuestionada por crisis políticas ni grandes huelgas2. Estas tres décadas fueron una etapa de calma, la que alguna vez se señaló como “el largo bostezo de la movilización social” (Salazar 2015, s/p.).

Visto desde la ideología del sistema partidario “hacia [el año] 2009 las diferencias entre las coaliciones principales versarían principalmente sobre cuestiones `accesorias` y no sobre `modelos de sociedad`» (Gamboa et al., 2013). Paradojalmente, el cuidado en mantener la gobernabilidad a través de la estabilidad económica fue lo que dio paso a un malestar social, tempranamente detectado el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 1998)3. Pero no fue hasta la década de 2000 cuando se incubaron los rasgos menos amables del modelo chileno (Salazar, 2015; Mayol, 2019; Sehnbruch & Donoso, 2020; Luna 2020, entre otros) traducidos en una disconformidad que se hizo creciente y explicó –en gran medida– las causas de la revuelta de octubre de 2019, cuando, por primera vez, se refutó la estabilidad del sistema político y económico chileno.

1.2.- La centroderecha en el gobierno. De tiempos mejores a tiempos difíciles

El estilo de liderazgo del presidente chileno Sebastián Piñera se ubica dentro de lo que se ha denominado las derechas moderadas y tecnocráticas, de larga data en Chile (Soto y Garay, 2018), pero que también comparten características con otros contemporáneos como los presidentes Juan Manuel Santos en Colombia o Mauricio Macri en Argentina. En este sentido la nueva ola de partidos de derecha moderada que se formaron tras las dictaduras militares respondió no solo a estructuras partidarias que pudieron sustentarse a lo largo del tiempo, sino también a su capacidad de mantener sus alianzas con la tradición conservadora del continente (Wills-Otero 2014) logrando también una adaptación competitiva creando partidos con una “organización territorial, cohesión interna, redes clientelares y fuentes de financiamiento” (Caruncho, 2020, p. 89) y, sobre todo, estableciendo un sello ideológico distintivo: una sostenida adhesión al modelo económico neoliberal.

En sus primeras campañas electorales tanto Macri como Piñera establecieron estrategias discursivas que buscaban crecer en el centro político resaltando la idea del outsider de la actividad partidista, un actor no político proveniente del mundo empresarial (Vommaro y Morresi 2014). Ambos utilizaron una estrategia que se enmarcó en un pragmatismo político que “sucede cuando los partidos incurren en prácticas no ideológicas o desvirtuadas de su ideología original, actuando en función de una coyuntura para la obtención inmediata de fines concretos” (Bolívar Meza 2019, p. 65). Varios autores percibieron estas estrategias no ideologizadas denominándolas “desdibujamiento ideológico” (Gartenlaub-González, 2018), “sobreadaptación” (Rovira Kaltwasser, 2019), por la utilización de discursos “programáticos no redistributivos” o de “posideológicos/posmateriales” (Luna y Rovira Kaltwasser 2014, p. 14), o de renovación ideológica que, sin embargo, hasta hoy, no han tenido un correlato político consistente.

Tal vez, y en respuesta a lo anterior, para su segundo mandato (2018–2021) Piñera se realinea al estilo y forma de una centroderecha más conservadora: abunda en su programa de gobierno el interés por seguridad ciudadana, el crecimiento económico, el empleo y la paz social. A su vez el esfuerzo discursivo se enfoca en un destinatario específico: las familias de clase media. Se debe aclarar que este destinatario (“clase media”) no es patrimonio de las narrativas de partidos de derecha ni de izquierdas. Más bien, la idea de clase media como un receptor político ha sido utilizado por políticos de distinta posición ideológica desde hace dos décadas (Parker, 2014). Su popularidad en la comunicación política se explica principalmente por su carga simbólica, asociada al éxito material, consumismo, pero también por ser un atributo benigno, desmovilizador y no contencioso (Heiman et al., 2012).

Sostenemos, entonces, que en este segundo período el presidente Piñera desechó la estrategia discursiva de su primer período –con el “desdibujamiento ideológico”– para alinearse a discursos característicos de las centroderechas latinoamericanas y europeas, preocupados principalmente de la sostenibilidad del modelo económico. Para sustentar esta hipótesis se analizaron catorce discursos que corresponden a coyunturas de su mandato, en las cuáles se usó el concepto de actantes como recursos simbólicos en narrativas sobre la eficiencia, la clase media, la familia y referencias a la patria y a Dios; pero también traducidos a las crisis, como los grandes antagonistas del relato político del presidente.

2.- Enfoque metodológico. Las hipótesis de autor y lector

La pragmática de cooperación textual (Eco, 1993) descansa en la propuesta de que quien emite una comunicación plantea una estrategia semiótica, es decir crea un “autor modelo”, a la vez, que la comunicación integra una hipótesis de su receptor, un denominado “lector modelo”: ambos “autor” y “lector” son instancias escasamente explícitas.

La concreción de un texto, entonces, precisa de una dialéctica entre autor y lector: una relación que no necesariamente debe ser feliz, pero sí imprescindible para lograr el principio de cooperación. Este proceso cooperativo resulta posible percibirlo al revisar la materialidad del discurso, ya que es allí donde confluyen las circunstancias de la enunciación y los códigos empleados. La relación entre ambas instancias, la estrategia emisiva y la especulación receptiva, se desarrolla como una tensión en que el emisor plantea una comunicación esperando prever adecuadamente las opciones interpretativas de su público y este, a su vez, intenta descifrar las intenciones del emisor para concordar con ellas o establecer la discrepancia. Así, el discurso plantea señales de reconocimiento del tema, propone narraciones, asigna roles (actantes) y establece valoraciones; al tiempo que el receptor reconoce temáticas, desarrolla inferencias y conforma un mundo aceptando o contradiciendo la propuesta. El resultado constituye una posible inferencia del sentido ideológico que se intenta presentar como posible, preferible o excluyente. Así, se puede entender el texto como un conjunto en que las expresiones “se convierten en elementos de un tejido semiótico cada uno de cuyos elementos tiene una función interpretativa” (Eco, 1993, p. 68).

2.1.- Corpus: de la inauguración del segundo mandato a los Pandora Papers

Los catorce discursos presidenciales revisados corresponden a la alocución que inaugura el mandato (nº1, del 11 de marzo de 2018) hasta su declaración sobre su supuesta participación de inversiones en paraísos fiscales (nº14, del 4 de octubre de 2021).

La construcción de este corpus se realizó por un muestreo no aleatorio, a partir de criterios teóricos de intensidad (eligiendo momentos cruciales en contenido respecto a la coyuntura) y por saturación (para evitar la repetición de conceptos que expresen el mismo contenido). Estos criterios permiten identificar especímenes con alto valor informativo de los momentos más relevantes del periodo de gobierno, y evitar las redundancias en el material (Martínez, 2011).

Todas estas son intervenciones discursivas que se sitúan en instancias oficiales, por ejemplo, inauguración del mandato (Catrena y Labarca, 2018), aniversario de la recuperación democrática (Carvajal, 2020), presentación en el plenario ONU (El Mostrador, 2020) y responden a las mayores coyunturas del periodo: el “estallido” social (Artaza et al. 2019), la llegada y el desarrollo de la pandemia de COVID-19, el proyecto alternativo frente al tercer retiro de fondos previsionales, el anuncio de planes de protección para la clase media con beneficios en vivienda, educación y financieros, y la respuesta del propio presidente chileno frente a un reportaje periodístico de investigación internacional (Arellano y Skornic, 2021), entre otros.

El desglose de estos discursos se puede apreciar en la Tabla n°1:

Tabla nº1

Fechas, discursos e instancia de emisión.

FECHADISCURSO/HIPERVÍNCULO A REPOSITORIO PRENSA PRESIDENCIAINSTANCIA/CONTEXTO
2018, 11 de marzoPresidente Piñera realiza mensaje presidencial y saludo desde La MonedaPrimer discurso en La Moneda
2019, 19 de octubrePresidente anuncia suspensión el alza de pasajes del Metro en el transporte público y convoca a una mesa de diálogo para escuchar las demandas de la ciudadaníaDeclaración pública ante la protesta social
2020, 11 de marzoPresidente encabeza conmemoración de los 30 años del regreso a la democraciaAlocución en acto
2020, 13 de marzoPresidente Piñera anuncia medidas por CoronavirusCadena nacional de televisión
2020, 19 de abrilPresidente Piñera realiza cadena nacional para abordar situación en el país por coronavirusCadena nacional de televisión
2020, 13 de junioPresidente Piñera realizacambio de gabineteComunicado de prensa tras acto oficial en Palacio presidencial
2020, 14 de junioPresidente Piñera realiza cadena nacionalpara abordar el Acuerdo por la Protección Social y Recuperaciónde EmpleosCadena nacional de televisión
2020, 30 de junioPresidentePiñera firma proyecto que amplía cobertura y beneficios de Leyde Protección del Empleo y del Seguro de CesantíaComunicado de prensa tras acto oficial en Palacio presidencial
2020, 3 de julioPromulgación de reforma constitucional que limita reelección de senadores, diputados, consejeros regionales, alcaldes y concejalDiscurso en el Palacio presidencial
2020, 5 de julioPresidente Piñeraanuncia plan de protección para la clase media con beneficiosen vivienda, educación y financieros: “Necesita seguridades y oportunidades parael futuro”Comunicado de prensa tras acto oficial en Palacio presidencial
2020, 22 de septiembrePresidente Piñera participa de la Asamblea General de Naciones UnidasDiscurso telemático para Asamblea General de las Naciones Unidas
2021, 15 de febrero,Presidente Piñera anunciamás de dos millones de vacunados contra COVID-19Declaración pública
2021, 25 de abrilPresidente Piñera anuncia proyecto de Retiro y Recuperación de Ahorros PrevisionalesDeclaración pública
2021, 04 de octubrePresidente Piñera realiza declaración de prensa en el Palacio de La MonedaDeclaración pública frente al caso de Pandora Papers

[i] Fuente: elaboración propia a partir de repositorio web Prensa Presidencia.

2.2- Método de análisis

Los discursos fueron analizados utilizando las herramientas de la pragmática de la cooperación textual, entendida como una revisión que se inicia desde la manifestación tangible de una semiosis –en este caso los discursos presidenciales– y permite constatar el diálogo narrativo y actancial que se establece entre las estrategias de emisión y las posibilidades de recepción, hasta avanzar y posibilitar la identificación de mundos posibles y postulados ideológicos del discurso (Eco, 1993; Lagos et al., 2014).

Así también en el análisis se incorporó el análisis actancial greimasiano debido a su versatilidad y poder explicativo, “principalmente porque es muy útil identificar las funciones básicas utilizadas en el discurso” (Karam 2009, p. 9).

Bajo este enfoque de análisis, el discurso obviamente aspira a que el receptor reconozca a su emisor como un ente válido y se rechace a quien lo puede objetar, que sería el fin último de las estrategias de cooperación textual de un gobierno. Empero, es posible también otra posibilidad de la comunicación: que un receptor no previsto por el discurso impugne las propuestas discursivas.

En este sentido, la pragmática de la cooperación textual nos ofrece pistas acerca de los conflictos en la interpretación de un discurso, sobre sus diversas interpretaciones posibles: el primero, de la cooperación incondicional, por ejemplo, cuando el presidente señale “el renacimiento de la democracia de los acuerdos”, o una segunda posibilidad, que un grupo mayoritario o distinto aspire a un cambio sustantivo de proyecto social.

Bajo estas dos posibilidades de interpretación –de esta determinación pragmática de elementos significantes– se procede a la clasificación de ejes de sentido, entendidos como agrupaciones de unidades que comparten significados. Se trata de categorías incluyentes construidas a partir de la repetición de rasgos, de la identificación de isotopías, entendidas como semas recurrentes que construye niveles más abstractos del mensaje, “la iteración de semas a lo largo de una cadena sintagmática (…) que se realiza por los elementos de significación y no por las palabras” (Lopes 2009, p. 124).

En términos de análisis, estas agrupaciones de significado se trabajaron bajo el esquema actancial de Greimas, que en su esquema topográfico plantea diferentes estratos de análisis. A nivel más básico de la manifestación textual, se mencionan a personas o personificaciones, en este caso, el propio presidente Piñera, el expresidente chileno Patricio Aylwin4, o Dios. Hay un segundo estrato, que es el nivel intermedio, donde estos personajes adquieren tipificaciones figurativas: el presidente eficiente, el expresidente visionario, la garantía trascendental en el soporte divino. Por su parte, el estrato profundo, que se da en el nivel narrativo, estos roles temáticos se encarnarán en roles actanciales, que son entes que asumen posiciones en un esquema abstracto de acciones: el sujeto que tiende a un objeto, para lo cual puede tener ayudantes y enfrentar a oponentes, o puede haber un destinador que envía el objeto a un destinatario (Blanco y Bueno, 1980).

2.2.1.- Buscando la narrativa. Análisis actancial

Para definir el relato de la segunda administración del presidente chileno Sebastián Piñera se propuso ocupar el modelo de comportamiento de los conflictos propuesto por Greimas. En este sentido, este modelo se asocia a los análisis de obras narrativas o dramáticas, pero precozmente su aplicación se extendió a otros lenguajes, y soportes, incluyendo el discurso político, en el sentido que las acciones y comunicaciones poseen un rol social que pueden ser entendidas como relatos o narraciones.

De esta manera, para utilizar este modelo de análisis incorporamos el concepto de actante, definido por Bacallao (2010, p. 116):

El modelo [de Greimas] postula la existencia de una estructura que fija las relaciones mutuas y el medio común de existencia entre los actantes. Debido a la existencia de esta estructura, cada actante presente en un discurso ocupa necesariamente un lugar en alguno de los ejes presentes en todos hechos discursivos.

En términos narrativos, los actantes se presentan como posiciones dentro del discurso, pero estas pueden variar dependiendo de la función que representan.

(Sujeto/objeto, destinador/destinatario) o parejas de opuestos (ayudante/oponente). El destinador y el destinatario están en una relación contractual con el héroe: constituyen la esfera del intercambio. El sujeto y el objeto forman la esfera de la búsqueda, sobre un eje del deseo. El ayudante y el oponente constituyen la esfera de la lucha, y están sobre el eje del poder (Balderrama, 2008, p. 96).

Dentro de este esquema de análisis, la figura del antagonista resulta siempre necesaria, ya que entrega coherencia a la narración y le da un sentido. En los discursos analizados en esta propuesta siempre existe un oponente. Dicho en términos greimasianos, en este tipo de discursos siempre se instala la figura de un antisujeto, en este relato gubernamental son las diferentes crisis (política-social y una pandemia) las que se instalan como los oponentes. Como señalan Greimas y Courtés (1979, p. 310):

La actividad humana concebida en forma de confrontaciones caracteriza, en gran medida, el imaginario humano. Aun en los casos en que la narratividad no esté organizada como un enfrentamiento entre dos programas narrativos contrarios (o contradictorios) que pongan en presencia un objeto y un antisujeto, la figura del oponente aparece siempre como una figura metonímica del antisujeto.

En el análisis de Greimas, hay seis figuras principales o actantes, que hemos aplicado de la siguiente forma:

– El sujeto. El presidente: en su calidad de líder del Poder Ejecutivo, es quien promueve la acción dentro del discurso.

“Muchas veces las decisiones correctas son difíciles e impopulares y como presidente de todos los chilenos siempre privilegiaré el interés superior y permanente de todos mis compatriotas” (Presidente Piñera realiza cadena nacional para abordar situación en el país por coronavirus, 19 de abril de 2020).

– El objeto. La eficiencia: el objeto, aquello a lo cual tiende, o busca el sujeto. En términos de los discursos, la idea de eficiencia se presenta como una autorreferencia respecto de las realizaciones del gobierno, una que siempre aparece en tono positivo. Aquí las citas asumen a un actante cuyas acciones que se deben realizar, lograr, obtener, con lo cual se descartan tácitamente en el texto otras opciones. Se ubica en el eje del deseo, de la meta.

“Para enfrentar con éxito todos estos desafíos y adversidades necesitamos más que nunca un país unido y firme, con una visión, una estrategia y un plan de acción claro y compartido, basados en el conocimiento científico, la asesoría de los expertos, la realidad de Chile, la fortaleza de nuestras instituciones y la conducción de la autoridad” (Presidente Piñera realiza cadena nacional para abordar situación en el país por coronavirus, 19 de abril de 2020).

– El oponente. Las crisis son las entidades que instala obstáculos a la labor del sujeto. Por ejemplo, para este período fue el estallido social de octubre de 2019, y como luego, la pandemia de la COVID-19. Aquí el actante se identifica con situaciones vistas como un reto o una dificultad, con lo cual se carga negativamente.

“Hemos sido golpeados por una dura y extensa sequía que aún no nos da tregua. Hemos sido afectados por el estallido de violencia y las legítimas demandas sociales, que se generaron a partir del 18 de octubre. Hemos sido golpeados por la peor amenaza sanitaria de los últimos 100 años, representada por la Pandemia del Coronavirus. Y también, estamos siendo afectados por lo que se presagia será la peor recesión de la economía mundial desde la gran crisis de 1929” (Presidente Piñera, Cadena Nacional, 19 de abril de 2020).

“Es en tiempos de adversidad cuando se mide la verdadera fortaleza y temple de un pueblo. Y es en tiempos de carencias cuando el Estado debe desplegar todo su potencial de comprensión, acogimiento y protección a todas las familias” (Presidente Piñera realiza cadena nacional para abordar el Acuerdo por la Protección Social y Recuperación de Empleos, Cadena Nacional, 14 de junio de 2020).

También se incluyen dentro de las crisis su relación con la legalidad: cuando se plantea el retiro de fondos previsionales, ya que el sujeto (el presidente) considera esa propuesta como un error, ubicada fuera de la ley, inconstitucional.

“Chile y los chilenos vivimos tiempos muy duros y difíciles producto de la Pandemia del coronavirus y la recesión de la economía mundial. Pero también debido a un clima de exceso de confrontación y crispación en el mundo de la política, que se caracteriza por falta de diálogo y acuerdos, exceso de populismo y demagogia, falta de moderación y responsabilidad, exceso de confrontación y descalificaciones y poco respeto por nuestra Constitución, Leyes y Estado de Derecho” (Presidente Piñera, Cadena Nacional, 25 de abril de 2021).

– Los destinarios. Las familias de clase media: serán quienes reciba el objeto (la eficiencia). El destinario de las narraciones del presidente es, en la mayoría de los casos, los sectores medios y las familias, ya que la sociedad se organiza en torno a estos destinatarios, entendidos como comunidad y la buena convivencia.

“Chile es un país mayoritariamente de clase media, la que ha progresado en base a su propio merito, esfuerzo y trabajo. La clase media lo sabe y se siente orgullosa de sus logros. Pero también merece y necesita seguridades y oportunidades para el futuro” (Presidente Piñera, comunicado de prensa, 5 de julio de 2020)

– El destinador. La Patria: entidad que posibilita la misión en la que el objeto será accesible al sujeto. Dicho de otra forma, simbólicamente la Patria espera que el sujeto cumpla el rol de un presidente y sea el lugar (deseado) donde se ubican los destinarios.

“Eso refleja no solamente coraje, refleja también un profundo amor por Chile y los chilenos” (Presidente Piñera, discurso en cambio de gabinete, 13 de junio de 2020).

“Chile necesita una democracia fortalecida y no debilitada y todos tenemos el deber de colaborar con esta misión” (Presidente Piñera, promulgación de reforma constitucional que limita reelección de parlamentarios, 3 de julio de 2020).

– El ayudante. La referencia divina: es el actante que otorga su apoyo al sujeto para que alcance su objeto. Las citas de los discursos se invocan valores superiores, que asume como compartidos y las presenta como necesarias, ejemplos de lo correcto de su gestión.

“En estos momentos de adversidad, hago un llamado a todos mis compatriotas a tener fe que, con el apoyo de todos, con la luz de la esperanza y con la ayuda de Dios” (Presidente Piñera, Cadena Nacional, 14 de junio de 2020).

En el análisis de los discursos el presidente Piñera puede ser visto como el sujeto que tiende a un objeto: el desarrollo del país, teniendo a la Patria como punto de partida de su misión y las familias chilenas como su destinatario. Sus oponentes son, por ejemplo, las pandemias “social y sanitaria” o la oposición en el Parlamento, y el ayudante, los equipos técnicos y su coalición política. El caso de Dios, la Patria y la Historia, pueden adquirir roles de ayudantes, si avalan alguna medida; pero también de destinadores, en el sentido que trazan un destino para el país.

Para términos de este análisis hemos propuesto este sistema de actantes, que se sintetiza en la Figura n°1 que se presenta a continuación, con un ejemplo a través de citas extraídos de los discursos analizados.

Figura Nº 1

Actantes en el modelo narrativo de los discursos del presidente Sebastián Piñera Echenique en su segundo mandato.

Fuente: Elaboración propia a partir de repositorio web Prensa Presidencia.

3.- Discusión de resultados: ¿qué dice el presidente?

En este apartado se analizan los resultados tomando como base los discursos traducidos en actantes, pero, además, se incorporaron elementos conceptuales de la politología. Esta decisión, se estima, permite lograr una complementariedad y responde a nuestro objetivo acerca de evaluar la gobernabilidad a través de discursos, específicamente cómo esta se puede explicar a través de una estructura narrativa predominante de los discursos del segundo mandato de Sebastián Piñera Echenique.

De esta manera basándonos en los resultados del análisis greimasiano, se sostiene que la eficiencia se establece como el objeto de esta estructura dominante. Explicado en perspectiva histórica, se puede señalar que, desde la adaptación de Consenso de Washington, en la década de 1980, y aún antes para el caso chileno, muchos gobiernos se identificaron e incorporaron en sus programas las reglas del modelo económico de libre mercado. No obstante, si bien esta narrativa fue hegemónica durante décadas, al comenzar el siglo se ha vuelto impopular especialmente por sus costos sociales e individuales (Bauman, 2000; Harvey, 2007; Baker y Greene 2011, 5; Piketty, 2018, entre otros). En Chile esa tensión ha emergido con protestas y revueltas sociales, un malestar que se acrecentó con las consecuencias económicas producidas por pandemia de coronavirus entre los años 2020 y 2022. Estos dos hechos reforzaron la percepción negativa hacia modelo económico y, por ende, han fortalecido su pérdida de legitimidad entre las personas.

Pese a las críticas, Sebastián Piñera en sus dos administraciones optó por mantener una posición de defensa hacia este modelo. Una opción lógica, ya que responde a su historia personal: un empresario exitoso, dirigente de partidos de centroderecha e interesado en la valoración positiva de las organizaciones internacionales sobre su manejo económico. Aplicando aquí las funciones del análisis greimasiano, su discurso se entenderá dentro de la acción que mueve al sujeto hacia el objeto trazando una trayectoria para la acción y su encuentro. Una trayectoria que responde a la estructura aristotélica del relato, “llena de obstáculos donde el sujeto debe vencer para avanzar” (Balderrama 2008, p. 96).

Así siguiendo con el esquema analítico, el eje del ayudante habilita o impide la comunicación con los opositores. Este punto es interesante ya que, si bien el presidente utiliza algunas metáforas bélicas en dos coyunturas del mandato (crisis social de 2019, y durante el desarrollo de la pandemia, 2020), esto también explica los cierres de sus discursos con invocaciones a Dios.

Para Griemas (1966, p. 190), más que las voluntades contrapuestas de oponentes y soportes, estos actantes reflejarían más bien las “proyecciones de la voluntad de actuar y de las resistencias imaginarias del sujeto mismo”. Si lo entendemos de esa manera, más allá del amparo religioso, la presencia de entidades internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), reflejaría la búsqueda de validez política, sanitaria y científica de las decisiones tomadas por su administración.

Cabe señalar que la recurrencia del lenguaje bélico ha sido un rasgo particular de los discursos del presidente Piñera (Navarro y Trombem, 2019), en este sentido, resulta interesante la coincidencia que Piñera tiene con la retórica de los conservadores estadounidenses a partir del período de G.W. Bush, y que fue profundizada por D. Trump (Casañ-Pitarch, 2018; Zhu, 2021). Si por mucho tiempo el uso de la guerra pareció un mecanismo añejo para los tiempos posmodernos, este contrajo actualidad hace dos décadas tras el cambio discursivo vivido por la administración Bush tras el ataque a las Torres Gemelas y su guerra global contra el terrorismo: “La estrategia desplegada por la Administración Bush desde el 11S supone la imposición de la dialéctica maniquea amigo/enemigo como único discurso de la política (el que predica Bush, seguidor malgré soi de Schmitt)” (Ramón Chornet 2003, p. 110).

En el caso de Sebastián Piñera las amenazas a su gobierno son concretas, la primera, el narcotráfico (establecida en su discurso de inauguración de su segundo mandato); pero también inesperadas, emergentes: los adversarios son el estallido y, posteriormente, la pandemia.

Por ejemplo, para el caso de la violencia callejera como antagonista interno, el presidente Piñera se ubica en encuadres que realiza la derecha política del continente sobre el asunto que –a diferencia de las derechas europeas, que culpan a migrantes–, las latinoamericanas “se enfocan en enemigos internos de piel oscura y de clase baja, como los ‘bandidos’ en los barrios marginales” (Mayka & Smith 2021, p. 5).

El estilo del discurso beligerante subsistió durante crisis sanitaria. Pero nuevamente no fue particular a Piñera, varios mandatarios utilizaron la narrativa bélica para enfrentar la primera ola de la pandemia utilizando la idea de la guerra, construyendo enmarques asociados a lo heroico y el patriotismo (Pérez Torneroet al., 2021). Varios jefes de Estado, como el caso del presidente francés Emmanuel Macron, proclamaron a sujetos colectivos situados en escenarios de guerra, con alocuciones como “nuestra nación” o “médicos heroicos”. Similar a al presidente chileno fue la estrategia del premier italiano Giuseppe Comte, quien unió la emergencia económica vinculándola con la sanitaria. Aquí la pandemia y economía se convierten en una enfermedad: “La economía italiana necesita una terapia d’urto (terapia de choque)” (Pérez Tornero et al. 2021, p. 10).

Finalmente, el último elemento del esquema greimasiano tiene que ver con los destinatarios y el destinador. En el esquema, se ha propuesto a las familias y la clase media, como principales destinatarios, junto con la Patria, que también funciona como destinador. Efectivamente en esta acción se presentan unas de las funciones/fusiones narrativas más importante de su segundo mandato. Aquí el presidente adopta la imagen del nurturing father (padre dedicado) (Lakoff, 1991) y asemeja a la familia chilena a una gran comunidad, en otras palabras, al concepto Patria, donde el presidente, desea instalarse la imagen del líder, del conductor (Pérez Tornero et al. 2021, p. 12).

“En estos tiempos de adversidad y dolor la principal tarea y misión del Gobierno es proteger, con toda la voluntad y todos los medios disponibles, a todas las familias chilenas, y con un cariño y cuidado muy especial con las familias de clase media” (Presidente Piñera, firma de proyectos de Ley, 30 de junio de 2020).

La coherencia interna del relato del presidente se produce al promover, asegurar, y dirigirse a esta clase media. Y este destinario, tiene una importancia simbólica clave, como bien han señalado Heiman et al. (2012).

En los discursos de los estados neoliberales, las clases medias son bastiones de la “democracia” y la “igualdad de oportunidades” donde sujetos ideológicamente individualizados ejercen libertades individuales (de consumo, “estilo de vida”) (a diferencia de las políticas socialistas que enfatizan el activismo grupal y las libertades liberadoras). En todo el mundo, las clases medias nacionales se han convertido en las favoritas del estado, identificadas como sujetos modelo, sus intereses sostenidos como los intereses del estado. Imaginadas como inclusivas y abiertas a cualquier individuo trabajador, meritorio y “emprendedor”, las clases medias se han convertido en el (en gran medida despolitizado) el constructo ideológico y social sobre el cual el estado neoliberal descansa su legitimidad política (p. 18).

Este análisis resulta esencial, ya que permite sostener que los discursos del presidente resistieron en su programa discursivo, incluso en las coyunturas más complejas de su mandato.

“Para enfrentar y mitigar esos temores estamos desarrollando el Programa Clase Media Protegida, que apunta a acompañar y apoyar a las familias de clase media cuando deban enfrentar estas adversidades, de forma de ayudarlas a ponerse de pie y volver a caminar por la senda del progreso” (Presidente Piñera, presentación de plan de protección, 5 de julio de 2020)

Hay una gran coherencia discursiva que se refleja en un intento de defender su programa, tanto en sus discursos de presentación de una alternativa al retiro de cuentas de pensiones, como en su respuesta a la revuelta social de octubre de 2019, siempre las familias de clase media son sus destinarios claves, lo que permite mostrar -bajo esta óptica de análisis- la estructura y funciones ideológicas de su relato político, coherente en su emisión, pero menos eficiente en su recepción.

4.- Resultados: pérdida y encuentro del objeto

El relato de la segunda administración del presidente Sebastián Piñera ha resultado beligerante (“enfrentamos a un enemigo poderoso”), ha establecido un oponente o varios, según se enfrenta a distintos momentos de crisis. Los oponentes cambian: el narcotráfico, la violencia callejera, el estallido social, la crisis climática, la pandemia, la violencia en el Wallmapu6. Como soporte (ayudantes), trató de reinstalar el antiguo éxito económico del consenso tecnocrático como el escenario esperado (“ser un gobierno de progreso”), deseado por sus destinarios hipotéticos, las organizaciones internacionales; pero ese escenario posible se pulverizó tras la crisis económica de la pandemia (“ayudas no son suficientes”, “cuidemos nuestra salud y nuestra democracia”). Por ejemplo, la idea inicial de su programa de gobierno que consistía en crear una red de protección social para la clase media se vio sobrepasada por los acontecimientos. Lo mismo ocurre, con distintas propuestas de ley, por ejemplo, con la discusión de un nuevo sistema de pensiones.

¿Qué ha ocurrido narrativamente? Se estima que para la existencia una cooperación exitosa, el sujeto debe reconocer a sus destinarios, sino toda acción posible de cooperación fracasará. Greimas señalaba que destinador, destinario y sujeto deberían tener una relación de intercambio, si esto no ocurriese, no habría resolución de conflicto, ya que se perdería el objeto.

Si lo trasladamos a la situación política contingente, efectivamente ha sucedido una pérdida de la eficiencia en la administración. Dicho en modo greimasiano, el objeto de la eficiencia, del modelo económico, no concita adhesión y se han desatado protestas. Por lo tanto, el conflicto no se ha solucionado, más bien se ha agudizado: «sensatez fue cediendo”, “se desató una ola de violencia”, señala Piñera en sus momentos de crisis.

En términos greimasianos, los ayudantes (la referencia trascendental, los equipos tecnocráticos) no dieron abasto y el destinador (la Patria) no fue base suficiente para controlar la situación; los oponentes se personifican en la revuelta popular, pandemia y la crisis económica. Los oponentes se impusieron y el sujeto (el presidente Piñera) no logró conseguir su objeto (una eficiencia reconocida internacionalmente) ni menos dárselo a los destinatarios (la familia chilena). La propuesta discursiva presidencial tambalea frente a una situación social y sanitariamente adversa: en sus palabras hay un reconocimiento de que la situación en ese momento superaba las posibilidades del Estado chileno.

“Porque conozco a nuestros compatriotas y porque he recorrido muchas veces nuestro país tengo la seguridad que juntos y unidos superaremos estas pandemias, enfrentaremos la adversidad y nos pondremos nuevamente de pie para caminar juntos hacia un futuro más luminoso, más promisorio y mejor para todas las familias chilenas” (Presidente Piñera, presentación de proyecto de plan de protección social, 30 de junio de 2020).

Sebastián Piñera manifiesta su seguridad de que se logrará superar el trance sanitario, económica, social y hasta climático. Sus palabras buscan renovar la fe en su capacidad y eficiencia.

“La pandemia sanitaria del Coronavirus, la Crisis Social y la Recesión Económica están golpeando con mucha dureza, al mundo entero y también a Chile. Todos los sectores de la sociedad chilena se han visto severamente afectados, especialmente la clase media y los sectores más vulnerables. También el Estado y sus finanzas se han visto gravemente afectados” (Presidente Piñera, presentación de plan de protección, 5 de julio de 2020).

Esto lo logra, aparentemente, cuando su gobierno instala un programa de vacunación rápido y extensivo para combatir la pandemia. Reconocido como uno de los mejores del mundo, al final del recorrido, el presidente Piñera parece haber rescatado a su objeto.

“Hoy hemos logrado vacunar a más de 2 millones de compatriotas, lo cual nos pone en una situación de privilegio y liderazgo no sólo en América Latina, en el mundo entero” (Presidente Piñera, anuncia más de dos millones de vacunados contra COVID-19, 15 de febrero de 2021)

Si observamos lo anterior las estrategias de emisión del segundo mandato del presidente Piñera fueron coherentes con su programa de gobierno, no obstante la recepción de sus narrativas –inferencia del sentido ideológico– no produjeron la cooperación intertextual. El sujeto recobró su objeto, pero el destinario no aceptó del todo la propuesta del emisor-presidente.

¿Cómo puede explicarse esto? A fines de su segundo mandato Sebastián Piñera concluyó su presidencia con una aprobación que rondó entre un 15% a 24% (dependiendo del resultado de la encuesta de opinión). Los porcentajes de aprobación mejoraron desde menguados puntajes durante la revuelta, hasta lograr una mejor evaluación por el manejo sanitario de la pandemia. Sin embargo al cerrar su administración, Sebastián Piñera obtuvo la medición más baja de desaprobación para un gobierno desde el año 1990.

La explicación – bajo este enfoque discursivo – es que sus mensajes no fueron compartidos por la ciudadanía, su receptor excluyó o desechó la identificación de los mundos posibles propuestos: de alguna manera, se aceptó la idea de eficiencia en la campaña de vacunación, pero poco, los mensajes referentes a su destinatario: las familias de clases medias.

5.- Conclusiones: pérdida y rescate del objeto

El análisis de pragmática de cooperación y el análisis actancial permitió identificar las principales herramientas narrativas del sujeto-emisor, el presidente Sebastián Piñera. Éstas sin bien fueron coherentes con su imaginario ideológico, no resultaron necesariamente eficaces para el receptor, en este caso, las familias chilenas. Esto porque los textos –en este caso, los discursos presidenciales– son siempre interpretables y no necesariamente compartidos, a pesar de los esfuerzos de su emisor. Recordemos que “la estrategia [de un mensaje] constituye el universo de sus interpretaciones [y estas debería ser] si no ‘legítimas’, al menos legitimables” (Lagos et al., 2014). Pero en este análisis, se ha observado que las estrategias discursivas no fueron legitimadas por el receptor.

En conclusión al estudiar la estructura del discurso presidencial y contrastar con la realidad de los tres últimos años del gobierno en cuestión, se pudo observar dos momentos en que la gobernabilidad fue puesta a prueba. Primero en la revuelta social, cuando en términos institucionales esta se mantuvo, pero en términos discursivos “ese objeto que se instala en el eje de deseo”, se pierde. Y en una segunda coyuntura, la emergencia sanitaria, cuando el sujeto emisor logra rescatar su objeto. Pero en esta coyuntura tampoco no hay cooperación: si se observa el comportamiento del destinatario: las familias, la respuesta (la cooperación intertextual) no ha sido recíproca. El objeto, en este caso la eficiencia (la exitosa campaña de vacunación), ha sido rescatado a ojos de la ciudadanía; pero no así el sujeto y su propuesta narrativa que contó al final de su mandato con una alta desaprobación.

Notes

[2] Estos enclaves eran: 1) miembros del Senado nominados al margen de elecciones populares; 2) la incorporación al Senado de los expresidentes de la República (sin distinción de si fueron o no elegidos democráticamente); 3) altísimos cuórum para modificar la constitución política; 4) un sistema electoral minoritario (aunque presentado como mayoritario) y 5) la calificación que la Constitución solicitaba para legislar sobre una gran cantidad de materias, leyes de cuórum calificado y leyes orgánicas constitucionales- para las cuales exigía cuórum superiores a la mayoría simple. (Garretón y Garretón, 2010, p. 120).

[3] La literatura de la época remarca solo algunos episodios de posible ingobernabilidad, por ejemplo, la posible extradición a España de Pinochet para ser enjuiciado por su implicancia en los delitos de genocidio, terrorismo internacional, torturas y desaparición de personas (Baeza-Rodríguez, 2008).

[4] “Dicho informe daba a conocer una sensación de incertidumbre y de temor, en buena parte de la población, a pesar del aumento de las oportunidades que ofrecía el proceso de modernización. Desde el punto de vista político, aparecían síntomas de desafección a pesar de la estabilidad y el carácter “ejemplar” del proceso de transición –sin aludir al déficit de la democracia chilena–. Para los redactores de ese informe, la “paradoja” era consecuencia de un problema de “coordinación” entre los distintos subsistemas de la sociedad (Avendaño 2017, p. 39).

[5] Primer presidente chileno elegido democráticamente tras el retorno a la democracia en 1989.

[6] No todas las narrativas relativas al modelo neoliberal son negativas.

[7] Territorio de la etnia mapuche ubicado al sur del país.

Conflictos De InteréS

Los autores no tienen intereses en competencia que declarar.

Author Information

Andrea Gartenlaub. Doctora en Ciencias Sociales (Universidad de Chile). Áreas de investigación: Comunicación política, Políticas públicas y Política comparada.

Publicaciones recientes:

  • – Arenas, R., Gartenlaub, A. y Alfaro, A. (2023) “Pseudociencia, conspiración, énfasis individualista: discurso negacionista en Twitter ante vacunación por COVID-19” Punto Cero (46), Vol-28 pp 37–49. ISSN 224-8838. https://doi.org/10.35319/puntocero.202346198

  • – Gartenlaub, A. (2023) “Derecha radical chilena: Características ideológicas, programáticas y discursivas del Partido Republicano Chileno”, IdeAs [Online], 21 | 2023, Online since 01 March 2023, URL: http://journals.openedition.org/ideas/15049

Rodolfo Arenas. Master en Literatura Hispanoamericana (Universidad de Barcelona) y Doctorando en Estudios de la Comunicación (Universidad Tecnológica de México). Áreas de investigación: Comunicación política y Redes sociales.

Publicaciones recientes:

  • – Arenas, R., y Gartenlaub, A. (2023) “Tras la huella de un humor ideológico. Análisis a los memes y nanovideos relativos campaña para el plebiscito constitucional chileno de 2022”. Capítulo 8. En: Discurso político en Chile: Miradas desde un país en cambio. Gartenlaub, A., y Arenas, R. Editores. Universidad de las Américas – Chile – RIL. Santiago, Chile. -En prensa-

  • – Cabrera-Pommiez, M. & Arenas-Romero, R. & Lombardi, M. (2022). Factores de retención y de deserción: el caso de una universidad chilena. Foro Educacional. 107–135. 10.29344/07180772.39.3217.

Language: English
Page range: 63 - 75
Submitted on: Dec 13, 2022
Accepted on: Nov 2, 2023
Published on: Nov 23, 2023
Published by: Stockholm University Press
In partnership with: Paradigm Publishing Services

© 2023 Andrea Gartenlaub, Rodolfo Arenas, published by Stockholm University Press
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